2016 Harvest Report | Reporte de Cosecha 2016

Texts by Leonardo Erazo – Winemaker

In the wine world some years are remembered way more than others, 2016 in Mendoza will definitely be a much remembered year!!!
This harvest has been defined mainly by the low average temperatures which made it a cool year. This is unusual for Mendoza, which is typically dominated by sunny days, high solar exposure and high temperatures during summer.

Textos de Leonardo Erazo, Enólogo

En el vino siempre hay años que son recordados. En Mendoza el 2016 va a ser uno ellos, no hay duda, y muy recordado.
La 2016 fue una cosecha definida principalmente por temperaturas medias mucho menores, lo que significa un año fresco. Esto sucede poco frecuentemente en las condiciones climáticas de Mendoza, dominada por el sol, la luz y normalmente elevadas temperaturas durante el verano.

On a personal note, I can’t remember a more mind-draining harvest, a constant struggle with the desire of harvesting, while the grapes were ripening in slow motion, at a snail pace never seen before. In years like this to decide the right moment for harvest is more critical than ever, and I have learned the hard way in my five years in Mendoza that there is a golden moment for harvesting when the balance is right, this moment lasts but a brief while and then it’s gone, it’s small time window after which the tannins turn “juicy-sweet”, and the wine loses its tension. Being able to pick at the early stage of ripeness allows to show a different facet of the wine, a facet that can be found only in a handful of specific parcels, a small area, a brief time, a place and a moment in which a special Mendoza shows itself through the wine.
The goal of searching for the identity that pierces the variety right through its core, and leaves it with a unique expression. It is the search for the origin, the search for Altamira, the search for Gualtallary, the search for the voice of the Argentinean land, the Andean mountain range and its breeze, the search for geologies formed in ancient eras, limestone soils from a different world, far removed from us in time, a world that we cannot see but we may eventually reconstruct from what is left behind.

En lo personal, no recuerdo una cosecha más mentalmente fatigante. La incertidumbre y la lucha constante con el deseo por cosechar… observar cómo paulatinamente los días iban pasando y la uva seguía su proceso muy lentamente, tan lentamente como nunca lo habíamos visto. El deseo de cosechar para lograr el frescor, evitando lo dulce y la mermelada, nos enseñó hace ya 3 años a estar encima de la viña y no perder ese instante dorado de cosechar con el balance que nos gusta. El deseo de evitar ese “tanino jugoso-goloso”, el deseo de evitar eso que muchos buscan para buscar esa otra cara distinta del vino; esa cara que de hecho, quizás, no es del varietal sino esa cara pintada por el lugar, por Mendoza en el vino.
Ese ideal de buscar la identidad que atraviesa la variedad, que la atraviesa por la mitad, saliendo de ella pero con una particularidad única.  Es la búsqueda del origen, la búsqueda de Altamira, la búsqueda de Gualtallary, la búsqueda de esa tierra argentina, de ese macizo andino y de esa brisa cordillerana, la búsqueda de esas geologías que hablan de otros tiempos, de calcáreos que hablan de otro mundo, en este mundo sólo imaginable.

2016, the year of being tense while waiting for the right tension. The tension that brings energy in wine, the tension that makes its backbone stand.
It was a harvest of great learning, while in previous years we learned to free ourselves from preconceptions, from received wisdom and mainstream thinking, in order to get to a the character and the style we were pursuing, this year this was not enough, and we were faced with boundaries our own making.
I believe in freshness, I like acidity, I like the fine-grain tannins; those tannins that overripeness takes away. I like long, ethereal but nervous wines that float, while you drink them, writing their story on the palate. The only way to achieve those wines is harvesting early, in that precise moment, before the sweet and round notes kick in, but I had to wait, and waiting was torture. Uncertainty plays with our mind, we ate our nails, the only escape was to take our thoughts far away from Mendoza, walk a much longer path, longer than I had never done before, even though I have always liked to walk and walk.

El año, 2016, de la tensa espera… la tensa espera esperando por lo tenso. Esa tensión que es la energía del vino, esa tensión que acompaña su columna vertebral.
La gran pregunta que surgió esta vendimia es ¿cómo no ser presa de uno mismo?, ¿cómo lograr liberarse de lo que uno mismo crea? Si nos liberamos de los pre-conceptos, nos liberamos de lo que otros piensan debemos hacer, nos hacemos seguros y grandes, pero ¿cómo nos liberamos de nosotros? Como liberarnos de lo que nosotros mismos creamos de nosotros mismos. Al mismo tiempo, está el cómo nos adaptamos a los que nos rodea, a lo que nos desafía, también como evolucionamos, aprendemos, nos equivocamos, tropezamos y como también nos reaseguramos en esas ideas que abrazamos como filosofías de vida quienes vivimos del vino, respiramos vino, y nos emborrachamos en vino.
Yo que creo en el frescor, me gusta la acidez, me gustan esos taninos de grano fino, esos taninos que la sobremadurez gusta tanto de privarnos. A mí que me gustan los vinos largos, eternos y etéreos, que flotan sobre el paladar, expresivos. A mí que me gusta cosechar temprano para evitar la dulzura, la gordura y todo lo ancho, tuve que esperar, y esa es la espera que fue muy tensa. La incertidumbre juega con la serenidad mental. Nos comimos las uñas, nos tuvimos que ir de Mendoza en nuestras cabezas, tuvimos que caminar como nunca lo habíamos hecho, y eso que caminamos mucho!

It was not only to taste the grapes, walking was needed to take a deeper breath of pure and fresh air, to calm down, restore patience, void the conscience and achieve that state of mind that allows to step outside of the confort zone, advance in humbleness and
acknowledge that the true role of the vintner is to observe and follow a dynamic that is often bigger than our knowledge.
The weather pattern of this harvest was something never seen before in Mendoza, and I could not rely on past local experiences, my urge to harvests was pushing me, and I was left with no other guidance than the instinct to listen to the messages from the place,
trying to be close to the land and devise its flow. This harvest brought me to pay attention to my guts, and find a very inner voice.
By observing how nature was evolving around me through the season, I was brought to think of the harvests that I have lived in Europe, cherished memories of cooler and wetter regions, and those memories helped bring the guidance I was looking for.
This harvest taught all of us once more to listen, that we can be part of the dynamic of nature, resigning the delusion of bending grapes to our will.
This harvest reminded me that the best choice is to rely on the human side to read the endless change that nature sends to us. We learnt again that as viticulturists and winemakers we must work with nature in order to collect the fruits of our work into a glass of wine.
Removing the mark of the winemaker from the wine does not mean to eliminate him or his work, it is about learning to be a part of a bigger picture, where man has not an overwhelming voice. Man has a crucial role in making wine, but our knowledge is never complete and acting just on our own whim does not acknowledge the true nature of wine and winemaking. This harvest helped us to learn this lesson in a more profound way.

Y tuvimos que caminar no sólo para probar uva; tuvimos que caminar para respirar hondo, para traer aire puro y fresco adentro nuestro. Para lograr la calma y la paciencia. Tuvimos que sacarnos todo lo que habíamos aprendido, todas esas seguridades, tuvimos que ser muy humildes y reconocer que nuestro único rol es seguir y observar la voluntad de cosas mucho más grandes que nosotros.
Esta vendimia tuvimos que de alguna manera dejar nuestra arrogancia humana completamente de lado y apelar a nuestro instinto animal como parte de este lugar, de escuchar y de leer sus señales. Y repito: Instinto. Una vendimia que nos llevó a exprimir el sentimiento de tripa, de eso muy adentro de uno mismo, una vendimia que nos ayudó nuevamente a aprender a escuchar.
Nos fuimos de Mendoza en nuestras cabezas y abrimos el corazón a experiencias pasadas atesoradas, a una vendimia que podríamos haber vivido en Europa… y tuvimos que agarrarnos de experiencias pasadas, de caminos alguna vez recorridos cuando la paciencia parecía traicionarnos. Fue lo alguna vez visto, caminado y sentido en otros lugares que vino a calmar nuestros nervios.
En esta vendimia aprendimos de una vez que debemos escuchar, aprendimos de una vez que somos parte del flujo y de este movimiento, y que no podemos pretender ser más poderosos, porque no lo somos. En esta vendimia aprendimos de una vez que hay que ser humildes, y que nuestro mejor rol es reaccionar con nuestra humanidad a cada propuesta de la naturaleza, aprendimos una vez más que como viticultores y enólogos nuestro actuar es con la naturaleza para ayudarla a expresarse en nuestra humilde copa de vino, y no es nuestro rol forzarla para expresarnos a nosotros mismos con arrogancia.
En nuestro concepto, lo que mucha gente nunca ha entendido es precisamente que borrar al enólogo no es hacerlo desaparecer, sino que es hacerlo partícipe de este conjunto de  condiciones, donde no es el protagonista. Es una elección personal entre dos filosofías opuestas. Una es: observamos y escuchamos afuera y hacemos. La otra es: observamos y escuchamos adentro y hacemos. La segunda es un reflejo narcisista de nosotros mismos como hacedores, la primera nuestra capacidad de sacarnos el ego para mostrar eso que esta afuera, que es más fuerte que nosotros mismos, poder expresar todo eso que está afuera en una copa.

Finally 2016 is a year for those who -like me- appreciate freshness, tension, low alcohol and natural acidity. The ones that appreciate spices and long fine-grain tannins. The ones that appreciate Malbec wines that effortlessly fill tables with empty bottles. For those who appreciate this style, 2016 was a truly fine year.

Finalmente el 2016 es un año para quienes apreciamos el frescor, el alcohol bajo y la acidez natural. Para quienes apreciamos destacar las especias y los taninos largos de grano fino. Para quienes apreciamos esos vinos Malbec que sin darnos cuenta llenan nuestra mesa de botellas vacías. Para quienes apreciamos este estilo, el 2016 fue sin duda un lindo año.

2 Comments Add yours

  1. Pedro canto says:

    Como me contacto para comprar binaria colonia las liebres?

    1. Hola Daniel, por favor escribinos a info@colonialasliebres.com así te podemos dar asesoramiento. Saludos!

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